OGBE IWORI DEMUESTRA QUE UN ANIMAL MUERTO CLAMA MÁS QUE UNO VIVO

El
día del festival los Awos trajeron sus cabras vivas y le pidieron a Ogbe Iwori
que mostrara su cabra muerta, para que demostrara que su llanto era más alto
que el de las vivas. Ogbe Iwori ocultó el tambor y el bastón usado para
golpearlo dentro de sus ropas y respondió que él mantenía su promesa de
demostración. El Ojugbona (sacerdote que se arrodilla para ofrecer sacrificio a
Ifá) recordó que la festividad debía comenzar con la ofrenda de un macho cabrío
a Eşu, ellos se agruparon ante Eşu para hacer la ofrenda, mientras esto sucedía
Ogbe Iwori comenzó a golpear el tambor, cuando regresaron los demás al
santuario de Ifá, él continuaba golpeando el tambor, ante aquel sonido los Awos
empezaron a bailar. Llegó el momento de ofrecer la cabra viva, esta vez le
dijeron que enseñara la cabra muerta, prometió hacerlo después que las cabras
vivas hubieran sido sacrificadas, mientras que duraron los sacrificios él
continuó tocando el tambor al ritmo de las canciones tradicionales que cantaban
los Awos, la música era tan bella que todos olvidaron la cabra muerta. Ojugbona
recordó que debía enseñar la cabra muerta, en ese momento el preguntó a los
otros Awos que voz sonaba más, la de las cabras vivas o la de su tambor, de
común acuerdo confirmaron que su tambor sonaba más. Él contó que la piel usada
para preparar el tambor que él había estado tocando había sido extraída de una
cabra muerta y de esta manera él servía a Ifá.
Al
final todos admitieron que él tenía la razón que una cabra muerta clama más que
una viva
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