Quienes vencen al enemigo de adentro no tienen nada que temer del enemigo de afuera

Ogunda Kete Ese Ifa 2


LA TRAICIÓN.

En este camino en la tierra Takua, había un rey que gobernaba estos dominios y él tenía un hijo único al cual quería formar para que con el tiempo pudiera asumir el dominio de todos los territorios bajo su reinado y gobierno. Pasó el tiempo y el príncipe fue creciendo, hasta hacerse un hombre, el rey le regaló en prueba de cariño una daga, que tenía toda la empuñadura y la funda cubiertas de piedras preciosas, constituyendo la misma no sólo un tributo de jerarquía sino que era una verdadera obra de arte de joyería y también le entregó la mitad de sus dominios para que fuera gobernándolos.
Pero el príncipe, al verse con tanto poder y como era por naturaleza un hombre ambicioso, ideó la forma de eliminar al padre y quedarse él de dueño y señor de todos esos grandes territorios, y para esto formó a su ejército y fue a visitar al padre y cuando llegó le notificaron al padre que se aproximaba su hijo el príncipe.
Éste montó en su caballo con su séquito, para recibirlo y hacerle los honores correspondientes, pero después de los saludos de rigor, salieron juntos de recorrido y como el rey iba delante de espalda, el ambicioso príncipe, aprovechó ese momento para hundirle la daga en la espalda al rey, su padre, llevando a cabo los planes que en su mente había fraguado, debido a su desmedido afán de grandeza y poder.

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