CUANDO ORUNMILA LE HIZO EBO A OKA.

Como a Obatalá le hacían falta los obi, aceptó y cogiendo cuatro alfileres que tenía, se los prendió a oka en la boca, dos arriba y dos abajo y con su virtud se los transformó en dientes y le dijo: desde hoy y mientras el mundo sea mundo tienes la virtud de que todos los animales que muerdas caigan a tu lado.
Obatalá se retiró muy contento con los obi y las palomas, por el camino se le cayó algo de su bolso y cuando se dio cuenta lo comentó con su criado okete y éste le dijo: espérame aquí que voy a buscarlo. Obatalá le dijo: no, déjalo, sigamos nuestro camino. Okete lo desobedeció y viró en busca de lo perdido. Cuando llegó, se encontró con oka, que lo mordió y se lo tragó. Enterado Obatalá de lo sucedido a su criado Okete, maldijo a oka diciéndole: mientras el mundo sea mundo cada vez que te engullas a un animal tendrás que detenerte a podrirlo dentro de ti en tus entrañas. To Iban Eşu.
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