Quienes vencen al enemigo de adentro no tienen nada que temer del enemigo de afuera

Ejiogbe Ese Ifa 10

EL MATRIMONIO DE EJIOGBE.


La primera persona que vio esa mañana fue una mujer de tez clara llamada Eji-alo. Se enamoró de ella enseguida que la vio y la mujer le dijo que ella venía a ofrecérsele en matrimonio. Después de casarse con la mujer, olvidó darle el macho cabrío grande a Eşu como se le había dicho en el Cielo que hiciera. Eji-alo era hija de un jefe muy rico de Ifá. Pronto quedó embarazada y tuvo un varón que nació lisiado. El padre que era capaz de curar a otros lisiados, no podía curar a su propio hijo. De ahí salió el dicho de que "un médico puede curar a otros pero no a sí mismo". Eji-alo se sentía tan frustrada por el nacimiento del lisiado que negó a quedarse con Ejiogbe para cuidar de él. Eventualmente se fue de la casa dejando el niño atrás. De seguido, Eşu, Ogún y Obalifon se reunieron con Ejiogbe para preguntarle por qué era que desde hacía tiempo no se le veía afuera. Él respondió que Eji-alo lo había abandonado con un niño lisiado para que fuera él quien lo cuidara. Eşu entonces se ofreció para hablar con un Awó en el cielo. Los Awos resultaron ser Eduwe Meji y Ejo Mojinja, quienes coincidentemente eran los dos Awos que habían hecho adivinación para Ejiogbe durante su último viaje espiritual al Cielo. Ellos le rodearon a Ejiogbe el macho cabrío grande que le habían dicho diera a Eşu después de haberse casado en la tierra para que su esposa no lo dejara. Los dos Awos prepararon una medicina para lavar las piernas del niño e inmediatamente la vida volvió a las piernas de éste. Eso fue después de darle el macho cabrío a Eşu. A pesar del sacrificio y de la curación del niño, Eji-alo no se reconcilió con Ejiogbe porque ya ella se había casado con Oluweri. Sin embargo, con una parte de la medicina utilizada para curar al hijo de Ejiogbe se preparó en un aşe con el fin de que él la usara para ordenarle a la esposa que regresara si así lo deseaba. Como ya él sabía que ella se había casado con otro hombre, prefirió utilizarla para llamar a Eji-alo de manera que ella se encontrara con él en un lugar alejado de los alrededores de Ifá. Él también utilizó su aşe para ordenarle a Oluweri, quien había seducido a su esposa, que se encontrara con él en el mismo lugar. Tan pronto como la pareja apareció, él los conjuró para que cayeran al piso y los fusionó en un solo cuerpo de forma tal que se movieran hacia adelante para siempre y nunca miraran atrás. Con esto Eji-alo y Oluweri se convirtieron en un río, el cual actualmente se llama Oluweri en el estado de Nigeria.

Cuando Ejiogbe sale en la adivinación para una mujer que está pensando dejar a su esposo, a ella se le deberá aconsejar que no lo haga pues las consecuencias de seguro conducirán a la muerte, especialmente si la mujer es la esposa de un sacerdote de Ifá.

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