EL EBO DE TRAMPA.

En ese mismo lugar había un campesino que toda su familia había muerto a causa de los trabajos del bosque. El campesino después de varios años ya estaba cansado de trabajar y todos los días se ponía a hablar con su mujer donde le decía que su mayor orgullo era que si ganaba dos pesos eran para comer y el resto que le quedaba era para su hija, para tratar de que no le pasara lo mismo que a él y su familia.
El campesino siempre soñaba con cosas malas y muertos que lo querían matar, pero en uno de esos sueños se le presentó su guía protector que era un negro babalawo y en cuyo sueño le decía que fuera a casa de Orunmila para que se registrara.
Orunmila al registrarlo le salió Okana Sode y le dijo que tenía que hacer ebo de trampa para poder prosperar y para que la justicia no llegara a él de una forma o de otra, en cuyo ebo sale que no debe engañar a su mujer para no perder el aşe encontrado. El campesino así lo hizo y un día estaba muy cansado dando pico y pala y se encontró con un tesoro enterrado, pero se acordó lo que Orunmila le había aconsejado y no partió por la primera.
El campesino muy alegre y contento marcó el lugar para ir a buscar el tesoro más tarde y cuando fue a su casa se lo contó a su mujer y ella se puso muy contenta. El campesino le dijo a su mujer que no se lo contara a nadie, pero a ella le entró por un oído y le salió por el otro y llegó a oídos del rey que en sus tierras un campesino había encontrado un tesoro. El rey mandó a buscar al campesino para que le diera el tesoro y el campesino le dijo: que eso no era cierto, pero el rey desconfiado lo dejó preso y mandó a buscar a la mujer y ésta le dijo yo se lo voy a decir todo.
Como en el registro había salido de que cuando se hiciera el ebo se lo enseñara todo a su mujer y ella al ver estas cosas tan imposibles quedó asombrada, entonces así mismo ella se lo contó al rey y éste la tomó como loca porque ninguna mata da pan, la jutía no se caza en el mar y el pescado no se pesca en una cueva de jutías.
Entonces el rey mandó a soltar al campesino y se disculpó con él pidiéndole le perdonara, pudiendo éste disfrutar del tesoro que Ifá le había hablado.
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