OLOLOFO, LA MOSCA SE HIZO PODEROSA Y OBTUVO TODO LO QUE QUISO.

Olofin se buscó dos esteras, en una metió a kokoriko y amarraron el fardo con un ileke funfun y dundun y en la otra metió a un ekun y lo amarró con ileke funfun y pupua. Los dos animales estaban hambrientos y Olofin mandó a dos emisarios a llevar los bultos a casa de Ololofo, para que ella adivinara su contenido, sino la pena de muerte que era la sanción de Olofin.
Llegaron así los emisarios de Olofin al pueblo de las moscas y pasar por Ile Loya y allí vieron a una mujer que vendía agbado niña y ésta era la iyare de Ololofo y éstos no lo sabían y compraron agbado niña y le preguntaron a kokoriko y ekun que si querían de lo que habían comprado y así la madre de Ololofo se enteró de lo que venía en los bultos, los emisarios pidieron oti y ella le dijo que se esperaran uno muy bueno que tenía guardado. Avisó a Ololofo de lo que venían en los bultos y regresó a dar el oti a los emisarios y éstos le pidieron la dirección de Ololofo y se pusieron en camino, Ololofo ya los esperaba y dijeron que venían por mandato de Olofin: a mi casa un ekun y un kokoriko, dijo Ololofo.
Los emisarios se fueron con los bultos y contaron todo a Olofin el cual dijo: "verdad que la mosca es terrible, pues que haga lo que quiera pues aşe tiene para eso". Y así la mosca, lo mismo va a la mesa del rey, tanto que a la de los Orişas, como a la de Ikú y todo gracias a iwi y a su iyare y a su Awo Ofun Bara.
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